sábado, 8 de octubre de 2011

¿Alguna vez has tenido tal amistad con alguien que confiarías en él con tu vida? Yo sí. Soy afortunada, lo sé, por el simple hecho de tener una persona que me haga sentir de esa forma y más aún cuando es algo en la distancia. Eso es la confianza, creer con fe ciega en una persona de tal forma que te resulta irracional el pensar que pueda fallarte, mentirte o herirte. Sí, es así, es algo impensable para mí el no verlo ahí como desde hace tiempo lleva estando y es que, a pesar de conocerlo de hace no demasiado tiempo, ya no recuerdo cómo eran las cosas sin que él estuviera a mi lado. Esto último no es literal pues, nos separan 900 km pero ¿Qué más da la distancia? No ha podido con nosotros en todo este tiempo y no podrá tampoco en un futuro porque, no me imagino un futuro sin él. Es, básicamente, una parte de mí, así de simple. Tengo un hueco en mi corazón y en mi mente reservados exclusivamente para él, con su nombre en mayúsculas para que nadie se lo quite. Y bueno, creo que ya he dicho todo lo que tenía que decir...Te quiero grandullón.

Y, que en la dulzura de la amistad
haya lugar para la risa, y,
para los placeres compartidos.
Porque en el rocío de las pequeñas cosas,
el corazón encuentra su mañana,
y, toma su frescura - A. Machado

Desilusionada ~

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